Tuesday, May 12, 2009

LOS DISCURSOS RACISTAS EN EL PERU Y EL ATENTADO RACISTA


LOS DISCURSOS RACISTAS EN EL PERU Y EL ATENTADO RACISTA Y DISCRIMINATORIO LINGUISTICA CONTRA LA CONGRESISTA PERUANA HILARIA SUPA

Por Jorge Yeshayahu Gonzales-Lara


A pesar de ser un país con una diversidad de etnias y una diversidad multicultural, existe mucho racismo en el Perú. La discriminación racial no es una novedad. Es una consecuencia de un largo proceso que ha durado siglos, en los que se excluye a un sector de la población sobre la base de su etnia y se menosprecia sus manifestaciones culturales. El racismo apareció en Europa el Siglo XIX con el fin de justificar la supremacía de una supuesta "raza" blanca sobre el resto de la Humanidad.
El racismo en el Peru es una forma de discriminación de las personas recurriendo a motivos raciales tono de piel, de tal modo que unas se consideran superiores a otras. El racismo tiene como fin intencional o como resultado, la disminución o anulación de los derechos humanos de las personas discriminadas. El racismo suele estar estrechamente relacionado y ser confundido con la xenofobia, es decir el "odio, repugnancia u hostilidad hacia los extranjeros". Sin embargo existen algunas diferencias entre ambos conceptos, ya que el racismo es una ideología de superioridad, mientras que la xenofobia es un sentimiento de rechazo; por otra parte la xenofobia está dirigida sólo contra los extranjeros, a diferencia del racismo. El racismo también está relacionado con otros conceptos con los que a veces suele ser confundido, como el etnocentrismo, los sistemas de castas, el clasismo, el colonialismo, e incluso la homofobia.

Al revisar nuestra historia, entendemos cómo las decisiones políticas se han tomado a partir de una exclusión de la población, y de las etnias diferentes a la blanca (andina, amazónica, negra, criollos, mestiza y otras etnias). La etnia con este nombre se designa a un grupo humano que posee rasgos físicos y biológicos similares, además de compartir tradiciones históricas, lengua, cultura, creencias y valores y, es decir, un grupo que forma una comunidad socio-cultural forjada históricamente. Las etnias en el Peru poseen un árbol genealógico evolutivo común, y se asientan sobre relaciones de parentesco y de herencia que se remontan hacia lejanas épocas del pasado milenario del Peru.
En 1821, el año en que se declaró la independencia, se oficializó como idioma nacional el castellano, a pesar de que solo lo hablaba el 10% de la población, lo que señalaba claramente una independencia solo para la elite. Del mismo modo, las comunidades indígenas fueron desapareciendo, dejando que los hacendados tomaran sus tierras, empujándolos a una especie de sistema feudal y paternalista. Las diferencias se abismaban cuando se les negó participación política a los indígenas. Solo los hacendados, relacionados directamente con la oligarquía, tenían acceso a los asuntos del poder. En la migración europea, el panorama no cambio: los migrantes fueron absorbidos por las familias criollas, incorporándolos a sus prejuicios. A lo largo del siglo XX, hubo cambios en la sociedad peruana al convertirse en un país centralista. Esto generó la sobrepoblación de Lima, lo que obligo a las autoridades a ejercer ciertas medidas para evitar más migraciones campo-ciudad (una de ellas se originó entre algunos congresistas, quienes presentaron la idea de construir un muro o peaje, que obstaculizara la inmigración andina). De esta manera, el racismo se intensifico en los criollos limeños, quienes se distanciaron de sus lenguas aborígenes.
Hoy cuando los factores sociales en la historia peruana y en la cultura se comunican con otros actores políticos y sociales es solo en término de confrontación: La escritura y la oralidad. Si nos aproximamos al nacimiento del Perú y ver el triunfo de los conquistadores como producto entre otras cosas de una manipulación de la comunicación. La historia nos recuerda, en el encuentro de Cajamarca que va dar nacimiento al Perú en 1532, es decir la emboscada de Cajamarca, el padre Valverde aparece con un libro en la mano, La Biblia y le dice a Atahualpa: “es la palabra de Dios.” El Inca, que desconoce el medio, se lleva el libro al oído, no escucha palabra alguna, arroja la Biblia al suelo y con su gesto “justifica”, la conquista. Desde un primer momento, entonces, el dominio de la lengua castellana, la lectura y la escritura fueron instrumento de dominación frente a las lenguas indigenas: Quechua, Aymara y las lenguas de la Selva Amazonica Peruana. Los ataques racistas y la discriminación lingüística contra la congresista andina peruana, Hilaria Supa requieren de respuesta sobria desde New York la diáspora peruana.

Jorge Y Gonzales-Lara
Sociologo, MA Latin American Studies
Experto Migraciones, Asilado y Refugiados
Director Family Immigration Services

Silencios, omisiones y colonialismo


Silencios, omisiones y colonialismo
entorno a Hilaria Supa Huaman
sufren insultos, desdén y discriminación

Por: Gerardo Renique

Hilaria Supa como miles de miles de peruanos y peruanas es una persona quechua-hablante. Para nadie es una novedad que nuestras compatriotas indígenas han sufrido una sistemática marginalización, discriminación y opresión mas acentuada sobre pobres y mujeres.

Lo ocurrido con la parlamentaria Hilaria Supa no es un caso fuera de lo común. Día con día nuestras/os con-ciudadanas/os sufren insultos, desdén y discriminación.

Lo extraordinario de este caso es que una representante parlamentaria haya sido públicamente vilipendiada por un columnista que abierta y alegremente expresa a través de sus columnas un rabioso racismo, sexismo y desdén por los de abajo.

A diferencia de nuestro "bien educado" y privilegiado columnista de marras --desafortunada e irónicamente nieto de nuestro Amauta JC Mariátegui-- excluida de una educación formal y despojada de sus derechos más fundamentales Hilaria Supa ha logrado llegar a una institución controlada por una mayoría de varones criollo-mestizos. De por si un ejemplar triunfo de valor mas que simbólico sobre todo la niñez y juventud, y en particular la mujer, indígenas.

Desafortunadamente estas desiguales relaciones de poder se reproducen de manera poco reflexiva en el lenguaje y actitudes cotidianas de muchos/as de nosotros. Este es el caso del reciente comentario de Ana María Rodríguez a través del cual pretende convertir la agresión en contra de la parlamentaria Hilaria Supa en "molinos de viento" imaginados por quienes han manifestado una justa indignación de rechazo en contra del vil ataque del columnista de Correo. No solo mantiene silencio ante este hecho sino que peor aun lo revierte en contra de la agredida.

Asumiendo las mismas racializadas presuposiciones que sustentan el argumento del atacante (falta de educación y preparación de los quechua-hablantes, falta de mundo y carencia de roce social) Ana M. Rodríguez cuestiona las contribuciones de la parlamentaria "a la democracia' o a "su etnia" (sic). No conozco la trayectoria parlamentaria de Hilaria Supa. En el curioso "razonamiento" de Ana M. Rodríguez la eficiencia parlamentaria ofrecería una buena protección contra el racismo. ¿Cuantos proyectos de ley ha presentado?" se pregunta. Un mayor numero de iniciativas parlamentarias protegería a H. Supa del racismo del columnista de Correo?

Peor aun a través de la reversión retórica del incidente, Rodríguez no solo exculpa al atacante. Mas importante aun silencia la naturaleza racista y sexista de los escritos del funesto columnista de Correo -- vocero de la más recalcitrante derecha fujimorista. Curiosa actitud de quien afirma ser una disciplinada lectora que no "puede permanecer callada e indiferente" cuando de opinar se trata. No se pregunta sin embargo cual sería el aporte de un periodista que a través de escritos diarios destila --a la Rush-Limbaugh-- una versión criolla/oligárquica de un anacrónico y defensivo supremacismo occidental.

Paradójicamente más de 500 anos después los papeles parecen haberse invertido. En momentos en que lideres, intelectuales y movimientos indígenas juegan un rol central en el escenario político-cultural de los países andinos quienes no escuchan son esta vez los herederos criollo-mestizos de una terca y persistente sensibilidad colonial.


Gerardo Renique
Associate ProfessorDepartment of History
City College of the City University of New York

¿Cuál es el interés en convertir a Hilaria Supa como mártir de la discriminación del siglo XXI?


¿Cuál es el interés en convertir a Hilaria Supa como mártir de la discriminación del siglo XXI?
Por: Ana M Rodríguez


Buenos días, la verdad que suelo leer con interés y cierta dosis de afecto los escritos de mis amigos, y lo hago disciplinadamente, pero como ayer, hoy tampoco puedo permanecer callada ante aquellas cosas que mis amigos dicen o hacen y ante las cuales, justamente por el inmenso cariño que les tengo, repito, no puedo permanecer callada e indiferente.


Saludo el esfuerzo por querer hacer pública la voz de los migrantes peruanos en el exterior, pero de allí a convertir todo hecho o circunstancia que suceda con un peruano quechua-hablante, como un atentado contra nuestra raza nativa y los derechos y el pasado, etc., etc., etc., me parece una exageración, ver molinos de viento donde no hay y un intento de crear caballitos de batalla sin mayor base, la pregunta sería ¿por qué y para qué?


Afirmar que la dominación española tuvo su base en que Atahualpa "no escuchó" lo que la Biblia decía, además de un insulto a nuestra inteligencia denota un absoluto desconocimiento de lo que significó el encuentro y posterior enfrentamiento de dos culturas, el tema va mas allá del idioma, ¿cuál es el interés en convertir a Hilaria Supa como mártir de la discriminación del siglo XXI?, y ya que tanto la reivindican, ¿cuál ha sido hasta ahora el aporte a su etnia, a la democracia en el Perú?, ¿Cuántos proyectos de Ley ha presentado en ese sentido?, ¿Cuál es su contribución a consolidar, institucionalizar la democracia?, en mejorar el relacionamiento Estado - Sociedad?, en reducir las condiciones de vida en su pueblo nativo?, y no me respondan que ésa es responsabilidad del Estado, porque la respuesta es sí, pero no, porque ninguna de las dos posiciones es 100% cierta, pero si queremos cambiar al mundo, empecemos por dar el ejemplo, cambiando nosotros.


Dejemos de buscar puntos de enfrentamiento y comencemos a buscar y reivindicar los puntos de encuentro, si miramos bien, son más las cosas que deben unirnos, y de hecho nos unen..., que hay de los niños? que hay de su hambre?, de su desnutrición crónica?, qué hacemos para proteger nuestro capital humano?, no podremos salvar a todos, pero de repente a algunos. Finalmente, permítanme recordarles que la realidad..., da para todo.


Ana Ma. Rodriguez H.
Socióloga
Universidad Inca Garcilaso de la Vega