Monday, May 11, 2009

El Poeta Odi Gonzales y la Oralidad de Hilaria Supa: Llamado a algunos doctores



El Poeta Odi Gonzales: La oralidad y el abuso contra la congresista quechua-hablante Hilaria Supa.

Cuando los factores sociales en la historia peruana y en la cultura se comunican con otros actores políticos y sociales es solo en término de confrontación: La escritura y la oralidad. Uno puede aproximarse al nacimiento del Perú y ver el triunfo de los conquistadores como producto entre otras cosas de una manipulación de la comunicación. La historia nos recuerda, en el encuentro de Cajamarca que va dar nacimiento al Perú en 1532, es decir la emboscada de Cajamarca, el padre Valverde aparece con un libro en la mano, La Biblia y le dice a Atahualpa: “es la palabra de Dios.” El Inca, que desconoce el medio, se lleva el libro al oído, no escucha palabra alguna, arroja la Biblia al suelo y con su gesto “justifica”, la conquista. Desde un primer momento, entonces, el dominio de la lengua castellana, la lectura y la escritura fueron instrumento de dominación frente a las lenguas indigenas : Quechua, Aymara y las lenguas de la Selva Amazonica Peruana.
Los ataques racistas y la discriminación lingüística contra la congresista andina peruana, Hilaria Supa tiene una respuesta sobria del poeta y profesor del idioma Quechua: ODI GONZALEZ desde New York y comparte este articulo con la diáspora peruana.
Nota Editor: JYGonzales-Lara

LLAMADO A ALGUNOS DOCTORES
Odi Gonzales

La prolongada agonía y deceso de mi madre quechuahablante difirió hasta hoy mi sentir sobre el abuso contra la congresista quechuahablante Hilaria Supa.

De los quehaceres y oficios en el Perú actual –con honrosas excepciones- el del abogado y del periodista se enciman, como los más envilecidos.

Usaq sullun/feto de piojo se le llama en Runa Simi al mediocre fementido con delirios de grandeza y superioridad. Y un sujeto así, con la autoridad –a sí mismo atribuida- de un docto, encaramado en la dirección de un periódico ha insultado en la persona de doña Hilaria a quienes en el Perú hablamos la lengua materna y, por las consabidas interferencias idiomáticas -propias de cualquier bilingüismo- nos expresamos o escribimos con dificultad o errores morfosintácticos.

El erudito akakutirpa/rumiador de sus propias heces ideó en su página la ocurrencia de que el conocimiento, la cultura, provienen únicamente de la instancia de los letrados. Y más aún. Refiere que en el Perú quien habla o escribe en español es el que ‘sabe’. Por tanto, los saberes de la cultura oral -que no están en los libros- no son conocimientos. Bajo este raciocinio de Cantinflas, un PhD o un periodista abyecto, sólo por ser parte de una cultura dominante, sería holgadamente superior, por ejemplo, a una tejedora de Chinchero que en el intrincado diseño de una faja logra configurar los saberes de toda una cosmovisión transmitida mediante códigos más arcanos, y en el decurso de generaciones.

En el Perú, el conflicto escritura/oralidad, proclive al limbo cultura/barbarie es una reyerta de añejos forajidos. Persiste desde la tarde en Cajamarca, cuando un fraile letrado alcanzó al emperador Inka el objeto libro [Biblia] haciéndole saber, a través del intérprete, que allí estaba la palabra de Dios. El monarca -arquetipo del código oral- fastidiado de que ninguna dicción divina emergiera de la grafía, terminó arrojando la Biblia, por lo que sería escarnecido como blasfemo y alma negra.

Me pregunto si este ganapán del periodismo peruano le reprocharía errores de ortografía al tayta Guaman Poma si leyera un párrafo de ese prodigio Nueva Coronica y Buen Gobierno cuya configuración discursiva –grafía castellana, sintaxis quechua- devela las dificultades expresivas de un bilingüe andino: “Desto los jueses no lo rremedia; por ser cohechados como los saserdotes y padres, se llaman dotores y lisenciados, bachelleres, maystros, no teniendo título ni derecho y no sauer letra. Esto es dezir que ay mundo al rreués, pero la justicia deue ajustar y castigar”

Ya Arguedas, incitado por la irrupción de los legendarios líderes campesinos Saturnino Huillca y Emiliano Huamantica que –en los sesentas- propalaron la congénita oralidad en sus discursos, advirtió en Llamado a algunos doctores: “Dicen que no tenemos saberes, que somos el atraso, que nos van a descabezar”.